Un cortejo silencioso, clima gélido y ciudad unida sellaron un adiós inolvidable.
La ciudad de Matamoros vivió una despedida a los bomberos caídos la tarde del sábado. No hubo prisa ni alarma. Esta vez, las sirenas sonaron para decir adiós. El cortejo avanzó lento por calles que ellos conocían de memoria. Iban tres unidades: dos de bomberos y una de paramédicos. Ahí viajaban, por última vez, Ángel Gustavo Acuña, Carlos Emmanuelle Hernández y Osvaldo Cedillo.

En el trayecto de cada cuadra, se unieron más personas, más autos y más miradas.
Último pase de lista para bomberos caídos en Matamoros
Antes de seguir hacia su última morada, los tres volvieron al lugar donde iniciaban cada guardia. En esa estación, donde el pase de lista era rutina, se vivió uno que nadie esperaba. Los nombres se dijeron en voz firme, uno por uno. No hubo respuesta.
- Ángel Gustavo Acuña.
- Carlos Emmanuelle Hernández.
- Osvaldo Cedillo.
“Presente”, respondieron sus compañeros.

Mientras tanto, el frente frío número 30 entraba a la región y la temperatura bajó. En medio del dolor, Nancy Galarza, directora de Protección Civil, recordó que no solo eran servidores públicos, pues se ganaron el corazón de la gente por sus labores.
La tragedia ocurrió en la madrugada del viernes 23 de enero. Los tres perdieron la vida al atender un llamado de auxilio del que ya no regresaron. Murieron cumpliendo su deber.
