El objetivo fue responder a la versión que circuló en los últimos días sobre el fallecimiento de Julián Figueroa.
Maribel Guardia y Julio César Chávez reaparecieron en su cuenta de Instagram para hablar cada uno de los problemas que tuvieron sus hijos.
Con ello, rechazaron las acusaciones de Imelda Tuñón, quien responsabilizó a la actriz y a su esposo, Marco Chacón, del fallecimiento.
La polémica se avivó después de que se sugiriera que el tratamiento contra adicciones pudo haber provocado consecuencias fatales.
Maribel Guardia y Julio César Chávez reaparecen juntos
Después de semanas de silencio, Maribel Guardia publicó en sus redes sociales un video en el que aparece acompañada de Julio César Chávez, ex boxeador seis veces campeón del mundo y propietario de una clínica de rehabilitación, reconocido por su trayectoria en la lucha contra las adicciones.
El objetivo fue responder a la versión que circuló en los últimos días y frenar la idea de que el “chip” pudo estar relacionado con el infarto que terminó con la vida de Julián Figueroa.
Chávez respondió desde su experiencia y aseguró que tanto él como su hijo han recibido el mismo tratamiento, sin registrar consecuencias graves, incluso en escenarios donde el consumo continuó.

Desde su experiencia personal, el exdeportista resumió:
“Eso es totalmente mentira, a la clínica nos han llegado muchos con ese chip, ya dr*gados y no les ha pasado nada. A mi hijo Julio yo se lo puse y siguió consumiendo, al principio como que paró poquito, pero después siguió consumiendo con ese chip adentro y no le pasó absolutamente nada. Gracias a Dios”.
Agregó sobre sí mismo:
“También me lo pusieron a mí y me funcionó al principio, los primeros días sí como que tomas una cerveza y como que me daba un poquito así, pero como uno es adicto, la neta me valió gorro y entonces, seguí consumiendo, y ese chip se me hizo polvo”.
Chávez insistió en la importancia de la prevención y del acompañamiento familiar durante la rehabilitación. En ese mismo contexto, Maribel Guardia relató:
“Yo a Julián lo interné muchas veces con la esperanza de que lo dejara y no lo logró, hay gente que con un internamiento se salva”.
Su declaración pone sobre la mesa algo que suele quedar fuera del foco. El esfuerzo constante de las familias para buscar ayuda, sostener tratamientos y acompañar procesos que, muchas veces, están marcados por recaídas.
