El actor cuestionó las historias aspiracionales de la televisora y defendió a «La Rosa de Guadalupe» por su cercanía
Alfredo Adame considera que Televisa perdió conexión con sus espectadores al privilegiar personajes y ambientes alejados de la vida cotidiana de muchos mexicanos.
El conductor vinculó ese distanciamiento con el clasismo y el elitismo que, según él, marcaron sus contenidos.
¿Qué dijo Alfredo Adame sobre Televisa?
Alfredo Adame cuestionó que Televisa apostara durante años por rostros e historias asociados con sectores de mayores ingresos. A su juicio, la apariencia y el perfil social de los protagonistas no bastan para conservar el interés de quienes encienden la televisión.
“La gente no quiere ver guapos ni de cierta clase social, ni buenos actores. Lo que quiere es verse reflejada”
Con esa idea, Adame explicó que las experiencias reconocibles tienen un papel central en la relación entre los programas y sus espectadores. Desde su perspectiva, la televisión abierta debilitó ese vínculo cuando dejó de mostrar situaciones cercanas a una parte de su audiencia.
Su postura surge en un entorno donde internet, las redes sociales y las plataformas de streaming ofrecen más formatos y opciones de entretenimiento.

Para ilustrar su argumento, el actor mencionó a “La Rosa de Guadalupe”, una producción que divide opiniones, pero que él defendió por sus historias. También reconoció el trabajo de Miguel Ángel Herros, responsable del programa, por llevar a la pantalla costumbres y situaciones de la sociedad mexicana.
“El que la hace, Miguel Ángel Herros, es un genio. ¿Y qué plasma? El costumbrismo del pueblo mexicano”
Además, rechazó que esta producción reproduzca el clasismo o el elitismo que cuestiona en otros contenidos de la televisora. Según explicó, sus episodios permiten que una parte de la población reconozca aspectos de su entorno.
“No es clasista ni elitista. Refleja el costumbrismo de una sociedad donde el estatus socioeconómico que domina es la clase media baja”
A lo largo de la charla, Adame insistió en el valor de contar historias relacionadas con la vida diaria. Por ello, puso en duda la apuesta por melodramas centrados en personajes de sectores privilegiados.
Sus comentarios plantean una discusión sobre los contenidos de la televisión mexicana y su capacidad para conservar espectadores frente a las alternativas digitales. Para el actor, esa conexión depende de que el público encuentre en pantalla experiencias con las que pueda identificarse.
